martes, 17 de diciembre de 2013

NADIE ES MEJOR QUE NADIE

Debe ser que estoy muy susceptible últimamente, otro daño colateral de la navidad, pero es que no entiendo como la gente se toma la licencia de criticar con tanto desparpajo, sin pestañear siquiera, a personas que ni tan siquiera conoce. En dos días he sido testigo de conversaciones bastante indigestas, y lo que me ha llamado la atención en el fondo es la falta de empatía. 

Quienes parecen olvidar eso de que "nadie es mejor que nadie" son los que a mí me hacen creer también que no es cierto. En estos casos recurro a algunas compañeras muy seguidoras de la pedagogía sistémica para que me den su punto de vista. Yo, aún siendo por el momento agnóstica, acepto sus sugerencias para verle el lado amable hasta al más intratable.

Para mí cuando alguien ridiculiza, se burla o insulta a otro, es él quien más pequeño e insignificante se vuelve. Escuchando a Egon Soda, en su disco El hambre, el enfado y la respuesta. Me gusta la gente sin pretensiones.




FIRA DE SANTA LLÚCIA
Fuimos a visitar esta navideña feria al barrio gótico de Barcelona, frente a la Catedral. Aunque era la hora de comer había bastante gente, aún así pudimos ver todas las paradas muy bien.









En Catalunya no es típico ni Santa Claus ni los Reyes Magos, sino hacer cagar a un tronco de madera adornado con patas, cara , ojos y barretina, llamado Tió. Es una fiesta muy hogareña, relacionada con el ritual del culto al fuego y a la madera de los árboles, en agradecimiento por dar calor, iluminar y poder cocinar en el hogar. 

Este tronco se colocaba en la cocina o al lado de la chimenea, y se le va alimentando desde la Purísima hasta la noche del 24 de diciembre que los niños le golpean con un palo mientras se cantan canciones y el tió caga los regalos, ocultos bajo la manta que cubre parte del tronco.








El Caganer
Por si aún no somos suficientemente escatológicos, en todo pesebre catalán no puede faltar este simpático personaje.