domingo, 27 de septiembre de 2015

BIENVENIDA A CASA

¡Ya estamos en casa! Abandonamos así una etapa, la de la UCIN, los controles diarios, los monitores detectando cualquier anomalía, los profesionales orientándonos en todo momento, los encuentros con otros papás, las visitas restringidas, etc. Y nos enfrentamos al día a día con nuestra pequeña Juno llenos de entusiasmo por tenerla a todas horas y tener por fin la intimidad de la que hasta ahora no habíamos podido disfrutar.

Me doy cuenta de que necesitaba esta intimidad, estar con ella sin miradas ajenas, sin hacer nada especial, equivocarme sin miedo... Me gusta estar con ella a solas, a pesar de que quiero que la familia y los amigos la disfruten tanto como nosotros, tengo un punto egoísta que hace que me la quedaría solo para mí, bueno y le daría un cachito a Miguel ;)

Os presento a Juno

¡Por fin nos la llevamos a casa! Salí del hospital con ella envuelta en una muselina como si la hubiese robado, desconcertada de que hubiese llegado el día. Sucede a veces, cuando esperas algo con mucha ilusión, que cuando llega el momento te sientes un poco rara... algo así sentí yo al salir por la puerta con la bolita, como un caramelo, bien envuelta en su primera toma de contacto con el mundo exterior.



Los primeros días en casa, pendientes de que se sintiese a gusto y sin cansarnos de mirarla. La pusimos en su moisés con el sistema que usaban en la clínica para que se sintiese protegida y nos dimos cuenta de que estaba la mar de bien en casa.



Pronto fue cogiendo confianza y reclamando su espacio.




Os quiero enseñar regalitos que le han hecho, tiendas que he descubierto y hablaros de muchos otros temas que voy dejando pendientes, pero hoy solo me paso por aquí porque os debía alguna foto de Juno, ahora ya le podéis poner cara :) Y no, aún no se parece a nadie, tiene cara de bebé, de Juno, jejjee!! ¡Cómo les gusta a la familia el tema de los parecidos!, ¡¿y qué más da?!

martes, 15 de septiembre de 2015

LA MAMÁ DE JUNO

¡Hola de nuevo! 
Después de tantos días sin escribir he buscado un huequecito para poneros al día y explicaros como llevo la hospitalización de Juno.

En la UCIN ya no soy Sara sino la mamá de Juno, después lo seré en muchos otros contextos, pero éste ha sido el primero y me ha encantado: ¡soy la mamá de Juno!

El lunes operaron por tercera vez a nuestra bolita preciosa. La primera fue en la barriga, para abrirle parcialmente su valvulita del corazón, la segunda con apenas 24 horas de vida, para acabar de abrir la válvula, y ésta tercera, a los 20 días, para instalarle un estén (un muellecito) en su pequeño corazón.

Tal vez sea la vez que he sentido más miedo al saber que volvía a entrar al quirófano, porque son 20 días en los que me he ido enamorando cada vez más de ella: de sus gestos, sus ruiditos, sus rasgos...

Me gusta como apoya su manita en el moflete, como estira las piernecitas y separa cada diminuto dedo de sus pies como si fuese un abanico. Me gusta cuando le entra hipo, cuando estornuda, cuando bosteza, cuando saca la lengua o cuando encoge el labio inferior... Me gusta que tenga el reflejo de sonreír mientras duerme. Me gusta porque es ella, porque la quiero más que a nada en el mundo y más cada día.  

La UCIN es un miscrocosmos donde los relojes siguen un ritmo distinto, la temperatura y las luces bajas adormecen un poco y los bebés parecen estar en un eterno duermevela que interrumpe el hambre o alguna molestia puntual. 

Hace días que vivo en esta especie de cápsula aislante, pasando la mayor parte de las horas del días entada en un sillón (con suerte con Juno en brazos o acurrucada sobre mi pecho). El día de la operación empecé a escribir el borrador de esta entrada, lo hice a modo terapéutico, para mantener la mente ocupada durante la larga espera. La vez anterior recuerdo mirar incansable la puerta del quirófano y recorrer como un autómata, con Miguel a mi lado, el frío pasillo lleno de puertas cerradas sin apartar la vista de la puerta por donde entró la pequeña Juno custodiada por un voluminoso equipo médico. Sus pasos y mis pasos resonando en el suelo desgastado de sufrir el peso de tantos visitantes.

En la UCIN Juno está muy bien atendida; cuando nos paramos a pensar en la cantidad de recursos humanos y materiales de los que dispone nos sentimos afortunados y agradecidos. Aún así, cada noche sueño con que está en casa, sin cables ni tubos que nos dificulten el abrazo, la caricia. Sueño con que estoy en una de las tumbonas de la terraza con ella en brazos y es un sueño muy feliz. 

En el día a día, mientras velo su sueño, no me apetece hacer gran cosa, leer artículos a través del móvil y poco más. Me cuesta contestar mensajes y aunque he probado de escribir, reconozco que no estoy muy atinada, ahora solo escribo frases ñoñas y poco originales.

Pero hay un lugar donde me ha dado por leer, si no coincido con ninguna mami que me dé conversación, se trata del lactario. En la fría sala de los sacaleches (que ni las fotos de bebés forrando las paredes consiguen darle un aire acogedor) me cunde mucho la lectura. Ya he acabado After Dark de H. Murakami, hice una apuesta segura al elegir este libro de la biblioteca, Murakami siempre me engancha, me aporta algo, me ofrece mundos y personajes fascinantes. Se sumerge en la mente humana de un modo muy particular, dibujando personajes enigmáticos pero cercanos, a los que me resulta fácil imaginar. 

Otro libro que devoré en mis ratos de lactario fue Revolutionary Road. Hace tiempo, aunque no mucho, empecé a indagar en el catálogo de la editorial Alpha Decay, leí todos los ejemplares que encontré en las bibliotecas cercanas y el primero fue Richard Yates de Tao Lin. Era inevitable que acabase por leer al mismísimo Richard Yates; y me alegro porque me ha gustado. En la novela se abordan temas como los anhelos humanos, los convencionalismos, los patrones sociales... Ahonda en los caracteres, pensamientos y miedos de sus personajes, pocos pero bien definidos.


¿No os sucede que después de una lectura, canción, película, etc. que te ha gustado especialmente, si menciona a algún personaje, canción, película o libro te despierta una gran curiosidad?

Hace años me pasó con una canción de Héroes del silencio: El camino del exceso, en su frase "si estás dispuesto a afrontar la escena no es de William Blake, ¿estás dispuesto a devorar oh estrellas que sacien tu sed?" y cuando leí Los detectives salvajes de Bolaño buscaba por internet todos los poetas que mencionaba (llego un punto en que me cansé de buscar sin encontrar nada). De hecho, me sucede constantemente, sobretodo mientras escucho la radio. Si reviso mis libretas encuentro nombres sueltos escritos por todas partes, títulos de canciones, libros, palabras...

Hace un par de noches vimos una peli que nos gustó mucho a los dos: Django desencadenado de Tarantino, desde el guión, la música, la estética... y los sensacionales personajes muy bien interpretados, en mi opinión, por Don Johnson y Sammuel L. Jackson. El jueves fuimos al Palau Sant Jordi (Barcelona) a recordar viejos temas de Hombres G de su gira 30 años y un día. Antes del concierto hice una lista mental de las canciones que quería que tocasen y no se dejaron ni una :) Hoy me he permitido un descanso de box (que es como llaman a las salas de la UCIN) y he hojeado libros de la biblioteca de enfrente del hospital; expuesto en una cristalera de la entrada encuentro un libro que leeré sin falta: Educar en la realidad, de Catherine l'Ecuyer. Ya os hablé hace siglos de su anterior obra: Educar en el asombro, que pude conocer en profundidad gracias a una de sus fabulosas conferencias.

Son pequeñas cosas que hacen más llevadera esta sucesión de días idénticos, de constante lunes. La "gran cosa" que hace que me levante cada mañana con una energía brutal ya sabéis que se llama JUNO.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

ANTES DEL GRAN DÍA

El día de antes de que me indujeran el parto nos dimos cuenta de que no teníamos ninguna foto de los dos del embarazo y yo quería tener el recuerdo de hasta cuanto llegó a crecer mi barriga, justo el día que cumplía las 38 semanas de gestación.

Sabéis que Juno está en la UCIN y nosotros pasamos todo el tiempo que podemos con ella, excepto las noches que dormimos en casa y eso nos permite aguantar las largas jornadas de hospital. Seguramente estemos un mes más allí, aunque es difícil tener a tu hijo y no poder llevártelo a casa, lo llevamos bien, queremos lo mejor para ella y en la UCIN está controladísima y muy bien cuidada. 

No tengo tiempo de explicar mucho más, echaba de menos escribir por aquí y recibir vuestros mensajes, encontraré ratitos para pequeñas entradas y no desconectarme del todo :)





¡Preparados para tener, conocer, sentir, tocar... a Juno!