lunes, 22 de agosto de 2016

MARÍA

En la entrada anterior me preguntaba si es posible querer sin haber sido querido, y como este hecho se convierte en una pescadilla que se muerde la cola y no genera más que dolor, porque podemos prescindir de muchas cosas en la vida, pero creo que todos necesitamos sentirnos queridos, empezando por nuestra niñez.

No caigamos en aquello de "luego no se acuerdan"; hace poco una amiga me decía que su hija había llorado mucho durante los primeros meses de la escuela infantil, pero que no pasaba nada porque le preguntó si se acordaba y le dijo que no. Todo lo que nos sucede en la infancia importa, de un modo u otro, son las vivencias, las personas, las sensaciones, las que van a ir conformando la persona que somos. ¡Mira si importa!

En la otra cara de la moneda de estos padres incapaces de querer, porque a su vez ellos jamás se han sentido queridos, están los padres que quieren y respetan, no solo a sus hijos, aunque sí especialmente. También en la entrada anterior, os hablaba de María un poco de pasada, y llevo todo el día con esa sonrisa en la cabeza, porque María es dueña de una sonrisa mágica que mezcla alegría y dulzura.


Cuando conocí a María y su hermana pensé "qué encantadoras", e inmediatamente ella y Juno tuvieron un flechazo, fue a través de una larga mirada en la que sucedieron muchas cosas, en la que Juno supo interpretar que esa personita merecía la pena. Es verdad que los niños, mucho mejor que los adultos, eligen bien con quien quieren estar. Juno, que está en plena explosión del movimiento y es un torbellino que no para un segundo, que sube y baja escalones, trepa donde puede, a demás de parlotear mucho y mostrar un geniecillo importante, en brazos de María se la veía relajada, observadora, contenta, dejándose querer y regalándole su lado más tierno.


Solo hay que conocer a los padres de María para entender porque sus hijas son como son: a ser amable se aprende siendo bien tratado, pero también viendo como es bien tratada la gente de tu alrededor, viviendo esa amabilidad. No puede resumirse a una pose, no tiene nada que ver con dar las gracias y pedir las cosas por favor. Debe cumplirse el dicho de "dime de que presumes y te diré de lo que careces", cuando las personas que más formalismos usan del tipo "gracias" y "por favor" que me he encontrado, han sido las más maleducadas, entendiendo mala educación por no escuchar, ser irrespetuoso, egoísta, prepotente... ya os hacéis una idea ¿verdad?

Desde que soy un imán para las niñas por ir con Juno a cuestas, he podido ver muchos tipos de conductas. ¡Qué pronto se borra de la mirada la inocencia! Por eso los cuidados de María hacia la bolita me han robado el corazón: como respetaba las iniciativas, el juego, el ritmo marcado por Juno, acompañándola sin agobiarla, escuchándola, sonriéndole, ofreciéndole sus brazos, su regazo, su cuerpo para facilitar sus movimientos. Poniendo especial cuidado en no precipitarse, pidiendo permiso ante la duda, dando tiempo... 

Me apetecía mucho dedicarle a este encanto de niña una entrada, me da esperanzas ver tanta bondad.