domingo, 21 de agosto de 2016

QUERER ES MÁS QUE DECIR "TE QUIERO"

¡Buenos días! Después de un día nublado hoy parece que asoma tímidamente el sol. El día de ayer me hizo pensar en la vuelta a la rutina, no sé porqué, aún quedan días y no es mucho lo que tengo que preparar... Será que quiero estirar un poquito más este verano largo y seguir viendo como Juno se hace mayor más rápido de lo que yo quisiera.

Estoy tan ausente por aquí porque hemos estado visitando a mi hermana en el camping donde está rematando sus vacaciones, allí Juno ha experimentado lo que es ser el centro de atención de un grupito de niñas y niños, en especial de María, que la ha colmado de atenciones, de cariñitos, de palabras bonitas, y Juno ha tenido la picardía de dejarse querer y ser más angelito que nunca.

Este año empezará la escuela infantil, a mediados de septiembre, con su añito recién cumplido, y tenemos una lista con todo lo que precisa llevar; ahora empezaré a preparar cada cosa, a marcar la ropa, a buscar lo que no tengamos en casa... ¡me hace muchísima ilusión! Esto sí que es un comienzo de etapa :)

Los días de verano son ideales para leer bajo una buena sombra, a raíz de leer un artículo escribí en mi libreta:

¿Se puede querer sin haber sido querido?


Parece que vuelvo a un tema sobre el que estuve reflexionando hace poco, o es que el tema ha vuelto a mí. Después de leer Me muero por tus huesos en DandoVueltassobreVueltas, un texto precioso y real como la vida misma, pensé en los padres que a veces escucho por la calle, en el súper, etc. gritar, despotricar, insultar, humillar, ridiculizar, a sus propios hijos. Y no son tanto las palabras usadas: como "tonto", "inútil", "pesado", etc. como el tono, el desprecio, la mueca que se dibuja en sus rostros al mirar a quienes más deberían querer en esta vida.

No son una mayoría, pero no importa, aunque solo sea un niño el que recibe este tipo de trato, no quiero permanecer impasible y hacer como si no pasara nada: porque sí pasa. Desde mi punto de vista, es muy complicado porque creo realmente que no hay culpables, solo víctimas por ambas partes. El pasado marca, tanto para bien como para mal, y como sociedad compadecemos a los niños y cuando estos se convierten en adultos los culpabilizamos por ser fruto de ese pasado.

Querer es respetar (es muchísimo más, de acuerdo), pero es sobretodo respetar. Entonces, si no has sido respetado, si no te has sentido escuchado ni tenido en cuenta, si tus referentes te han transmitido con sus actos día tras día que no eres válido, ¿serás capaz de respetar? A veces es algo muy sutil, cuando tu padre, madre, o un referente para ti, se mete con la profesora por ser X, con un compañero por Y, con el dependiente de la frutería del barrio por H... Y parece que tú te libras solo por el hecho de ser su hijo. Sientes que el respeto es algo muy voluble. 

Hay quién es incapaz de querer, incluso a sí mismo. Y quien no se quiere difícilmente sabrá mostrar cariño, lo creo así. 

Lecturas de verano
Algunas surgen a partir de un proyecto costuril...




Otras, pura casualidad.


"Amb els ulls plens de tristesa va somriure".
(Con los ojos llenos de tristeza sonrió).
Aloma, Mercè Rodoreda.