domingo, 23 de octubre de 2016

RECURSOS PARA INFANTIL: EL CESTO DE OTOÑO

¡Buenos días!
Ahora que ya estamos inmersos de lleno en el otoño, que ya acompaña el clima, que las mañanas son fresquitas y los mediodías aún soleados, que las tardes parecen acortarse cada vez más y las calles huelen a leña y humedad... En casa hemos recuperado el cesto de los tesoros de Juno, que ya habíamos guardado por falta de interés, y le hemos dado un nuevo uso como cesto de otoño

Es un recurso muy sencillo que utilizo tanto en la escuela como en casa y consiste:

  • Llenar el cesto de mimbre con frutos y frutas de la estación
  • Sugerencias: granada, membrillo, naranja, limón, calabaza, piña, caqui, uva, chirimoya, castanya, bellota... 
  • Preferiblemente combinar elementos distintos en cuanto a forma, textura, color, peso...
  • Colocarlo en un lugar amplio y despejado donde el cesto capte todo el interés
  • No intervenir en la exploración y manipulación libre del niño, adoptar un papel de observador
La idea principal es acercar al niño a su entorno natural, contextualizando los aprendizajes y haciéndolos significativos. Las estaciones del año tienen características particulares que los niños pronto asimilan si les damos oportunidad, tales como los cambios climáticos, la fauna y flora, la gastronomía... Las excursiones son una buena opción para poder apreciar los cambios que la naturaleza experimenta, salir siempre con una bolsa para recolectar tesoros!
Cuando salimos a pasear por el campo podemos hacer de esta acción algo todavía más interesante si tenemos una bolsa especial para almacenar "tesoros", de este modo nos predisponemos a observar con más atención y a buscar esos elementos especiales. También son útiles las cajitas clasificadoras, las hueveras, las bolsitas de tela... Y para los más curiosos: lupas, cuaderno para notas o dibujos y lápices de colores, cámara de fotos... 

Esta primera propuesta combina fruta fresca: naranja, mandarina, membrillo y calabaza, con fruta seca: tres calabazas distintas, y dos piñas grandes. Las opciones son infinitas, y como en todo cesto, es importante ir revisando y renovando los elementos que lo componen para que estén en buen estado y sea rico en estímulos y atractivo para el niño.


Al ofrecer fruta fresca es normal que la muerdan o la golpeen, forma parte de la experimentación, mientras no la utilicen de un modo que consideremos inapropiado: como lanzándola, soy partidaria de dejar total libertad de acción. Por lo tanto, es lícito ensuciarse, estropear algunas frutas, manchar el suelo, etc. 









Otra forma de presentar los frutos de otoño, sobretodo para los de menor tamaño, aunque no tiene porqué, es hacerlo en distintos recipientes (frascos de vidrio, bandejitas de madera o metal, cáscaras de coco, tarrinas de barro...). Que pueden variar de tamaño, forma, profundidad, etc. Yo he utilizado este juego de cuencos de Ikea que le regalaron a Juno su abuela y su tía: 



¡¡A disfrutar del otoño!!