viernes, 16 de diciembre de 2016

PENSANDO EN LOS DEMÁS

Sé que soy de esas personas que parece que siempre hacen lo que creen más adecuado sin dejarse influir por comentarios u opiniones ajenas, en gran medida sí, por suerte, pero os confieso que a veces resulta agotador. No siempre he sido así, y muchos pasos de los que he dado a lo largo de los años han sido más pensando en el bien ajeno que en mí, yo siempre me he puesto en la cola en mi lista de prioridades porque me creí aquello que me dijeron tantas veces (para que luego digan que las etiquetas no marcan) de que soy fuerte. No está tan mal en mi caso, me ha hecho serlo.

Pero llega un momento en que te dices que cada uno que viva su vida como mejor sepa, no sé hasta qué punto haces más mal que bien atribuyéndote responsabilidades que no te tocan... Es aquél sentimiento de prefiero caerme yo que sé que me pondré pronto en pie, y ahora conforme lo estoy escribiendo me doy cuenta de la poca confianza que muestra esta actitud hacia la otra persona, además de la propia soberbia.


No sé porqué hoy he tenido este pensamiento. Esta mañana me acordaba de los 621€ que ayer pagué al mecánico, esta semana me quedé tirada dos veces de camino al trabajo, en las dos ocasiones en el carril central del autopista, con mi mierdecilla de coche y Juno detrás. Me asusté mucho, después de unos 5 minutos de pánico camuflado de aplomo, conseguí arrancar el coche y llegar al destino. 

El mecánico me revisó todo lo revisable y se encontró con los filtros cargaditos de azúcar: "alguien te ha querido joder el coche llenándote el depósito de la gasolina de azúcar". Entonces lo asocié a meses atrás, un día cualquiera, de esos que aparcas en tu puerta y a la mañana siguiente me encontré el coche hecho un cromo, no digo de una rayada con la llave en el lateral, que también, me refiero a unos cortes a cuchillo bien hincado por todo el capó cubriendo bien el espacio. ¿Gamberrada o mensaje claro? Miguel pensó que alguien quería jugársela a un tercero y se había equivocado de coche, no pensé más en el asunto, total ¿para qué? Me alegré de no importarme mucho el aspecto de mi coche y me aferré a la hipótesis de Miguel, no creo tener enemigos tan enfadados como para tomarse esas molestias...

Soy fiel a mi lema "Vive y deja vivir", y si tengo que perder el tiempo en algo, que sea para bien, nunca para hacer daño a nadie. En fin, un inciso para volver al tema, que ya os digo que no sé cómo me he tropezado con él, aunque seguro que tiene mucho que ver con una breve, pero interesante, conversación que tuve con una amiga socióloga y madre por partida doble: Pensando en los demás.



Pensando en los demás, Juno no se hubiese llamado este nombre que tan poco gustó de entrada y que se empeñaron en que no eligiésemos, seguramente, cediendo a presiones, se hubiese acabado llamando un nombre más "amable", de esos que "gustan a todo el mundo" (¿aún alguien no sabe que intentar contentar a todos es un absurdo, que al final no lo haces con nadie?). Nunca Sara, como su madre, para eso estoy yo y ya hay suficiente (lo siento mama).

Pensando en los demás, le hubiésemos agujereado las orejas y puesto pendientes, que más que tomar una opción (quiero pensar que hay dos: con o sin agujeritos ¿no?) parece que hemos hecho una herejía o le hubiésemos dejado de dar algo de vital importancia...

Pensando en los demás, hubiésemos aceptado la hamaquita, el parque, la trona, incluso el tacatá! Porque queda muy feo decirle a alguien que te quiere regalar algo que no lo haga, que eso precisamente no va contigo, que hay opciones de crianza y tu vas por otros derroteros...

Pensando en los demás, Juno llevaría zapatitos desde hace muchos meses, de esos de hacer bonito al principio, ahora tal vez de los durotes que le sujete bien el tobillo (eso se decía antes, que los zapatos cuanto más sujetasen mejor, y ese mensaje se repite aún hoy en día, como quien recita unos versos de memoria) y unas converse que quedan tan bien... Y mira que a mí me encantan los zapatos para bebés, sobretodo las zapatillas deportivas, los veo requetebonitos, pero me tengo que contener pensando en el bien de los pinreles de la bolita.

Pensando en los demás, hubiese desistido pronto a darle teta y le hubiese introducido la leche en polvo, después las papillas de cereales, y a continuación los purés y triturados. Sé que es una alternativa muy frecuente en la alimentación infantil seguir estos pasos, pero eso es, una alternativa, hay otras maneras y la nuestra, para nosotros, ha sido un gran acierto. Que la teta sea su fuente de alimentación principal hasta bien bien los 9 o 10 meses y dejar que ella fuese descubriendo otros alimentos a su ritmo, sin prisa, sin forzar, sintiéndose la verdadera protagonista de este gran aprendizaje, ha sido un acierto, ahora sí lo digo bien alto!

Pensando en los demás, celebraríamos por todo lo alto cumpleaños, santos y navidades, cargaditos de regalos, como los Reyes Magos. Sin embargo, tuve la santa paciencia de explicar, de argumentar, de defender, de rebatir, el mal que hace a un niño recibir una gran cantidad de regalos, de que "pensando en él" se celebren fiestas donde las golosinas, la música del canatjuegos y los regalos son más protagonistas que el propio niño. Y en las que, además, tienen que sufrir el agobio de estar rodeados por una multitud de gente, de la cual tienen trato con menos de la mitad.



¿Con estos ejemplos ya es suficiente, verdad? Porque la lista es más larga, ya lo sabéis los que vivís con las presiones de vuestro entorno, tan bienmalintencionadas y a veces tan innecesarias, ¡ay!

En fin, pensando en los demás, hubiese dudado de cada decisión, hubiese llevado a cabo prácticas con las que discrepo, hubiese priorizado quedar bien, ser considerada, no ser criticada, etc. en detrimento del bienestar de quien realmente me importa: Juno.